Asturias 2000: un viaje para
el recuerdo
La Pizarra | Junio 2000

Inolvidable. Esta palabra podría resumir las impresiones de los alumnos
de 4º de ESO a su vuelta del viaje de fin de curso que disfrutaron
en Asturias a primeros de mayo. Allí, en Serandillas, tuvieron la
oportunidad de convivir durante seis días junto a sus compañeros y
profesores, vivir en un marco natural idóneo, realizar actividades
deportivas y culturales alejados de la rutina escolar en la ciudad.
Pero, sobre todo, se han conocido. Han compartido su vida con esos
compañeros con los que tanto tiempo han pasado juntos en las aulas.
Habría que haberles visto llegar a Madrid: cansandos, dormidos, pero
sonrientes y muy felices. Estas cosas no se olvidan. Como dice Cristina
Martín "pienso que ha sido la mejor semana de mi vida". Escenarios
paradisiacos, verdes como no los hay por los Madriles, ríos, montañas,
interminables valles... vida, en una palabra. El paisaje asturiano,
desconocido para muchos de los "expedicionarios", fue uno de los primeros
descubrimientos del viaje. Y no sólo por el hecho de poder contemplar
tan magnífica panorámica. Todas las actividades deportivas programadas
tuvieron tal aceptación entre los alumnos que más de uno, como Ana
Victoria del Olmo, están pensando en "repetir la experiencia". ¿Anécdotas?:
miles. "Me acuerdo de cuando fuimos a practicar barranquismo. Antonio
(junto con Elvira, los proferores acompañantes) iba en mi grupo, por
cierto, muy colorido: casco verde, salvavidas rojo y traje morado
y verde fosforito. Cuando nos tocó saltar al agua, ya estábamos algunos
abajo cuando apareció una gran ola. Era Antonio, que había saltado",
apunta Ana Victoria; "el neopreno XXXL", que bautizó un sarcástico
Antonio Pastrana. Todos los alumnos estuvieron de acuerdo en resaltar
la buena relación que mantuvieron con los monitores y profesores acompañantes
que les supervisaban. Para Ana Isabel Maté, "los monitores se han
esforzado en hacer que lo pasáramos bien y han sido muy amables con
nosotros". De todos modos, a ninguno de ellos debió resultarles muy
aburrida la tarea, ya que, como apunta Laura Belaire, "¡no parecían
los mismos!" . Los alumnos tuvieron la ocasión de ver a sus profesores
en situaciones y atuendos insólitos para ellos. "Estabámos tranquilamente
en la habitación, y aparecieron Elvira vestida de "Gusiluz" y Antonio
vestido de "ex-presidiario". "Eran unos pijamas muy visuales. Todos
en la habitación o nos quedamos atónitos o nos dio un ataque de risa
¡fue divertidísimo!" cuenta Ángel Vicente.
Novatada

Algunos de estos comentarios pueden sonar a "vendetta".
Nada más llegar los profesores hicieron creer durante un rato
que debían volver a Madrid antes de tiempo, debido a una supuesta
lesión de Elvira, que apareció ante toda la expedición
con un pie escayolado. "Todo el mundo se quejó, incluso
hicieron llorar a personas y luego resultó que contaron hasta
tres y nos llamaron inocentes. ¡Qué rebote!", recuerda
Verónica San Martín. "Todavía no le he pillado
la gracia", dice Enzo Piquero.
Entre todos los malos momentos del viaje, los alumnos coinciden en
señalar las normas. "Lo único malo fue no poder
estar juntos chicos y chicas después del rato de animación",
apunta Jorge Iglesias. Los madrugones para las actividades y las duchas
frías figuran también entre los ratos "menos buenos"
del viaje.
Antes de regresar todos disfrutaron de una gran fiesta de despedida
en el albergue, para la que no dudaron en ponerse sus mejores galas.
"Alguien habló antes de salir de llevar una plancha para
el pelo, pero nadie creyó que fuese cierto y todos nos reíamos
de la plancha que, en efecto, alguien trajo. Al final, la mayoría
de las chicas acabó pasando largos ratos de su tiempo libre
enchufadas a la famosa plancha. A nadie le importó lo ridículo
de arreglarse el pelo en un albergue perdido donde solo te van a ver
tus compañeros de toda la vida", relata Ana Maldonado.
Pero los chicos no se quedaron atrás, "queríamos
ponernos guapitos para la fiesta y cada uno tenía una prenda
de otro puesta, creo que yo era el único que no llevaba nada
de ningún compañero, por que había venido preparado
con buena ropa aparte de los chandals", confiesa, no sabemos
si presume, Enzo Piquero.
Menudo viaje. Sin duda, la mejor manera de despedirse del colegio
en su último año,"a pesar de los ronquidos de Iván",
se acuerda Jorge Iglesias, "y de la canción de Antonio",
recuerda Víctor Martín. Como se ha podido comprobar,
seis días dieron lugar a un sinfín de anécdotas
y situaciones, compañerismo y más que amistades, que
los chicos guardarán entre sus mejores recuerdos durante el
resto de sus vidas. A la hora de terminar esta crónica, todavía
cuelga en las perchas de la clase de 4º de ESO A un bañador
que apareció en la bolsa de Ángela Villas.
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