Hagamos un uso moderado de la Televisión
Abril 2002
Seguramente
el lector se mostrará de acuerdo si afirmamos que la televisión, en la
actualidad, nos obsequia con unos contenidos muy pobres, tanto
estética como intelectualmente, cuando no de mal gusto. También
seguramente la mayoría tendremos que reconocer que dedicamos a este
electrodoméstico más tiempo del que nos gustaría. Y sobre todo, que
nuestros hijos le dedican más tiempo del que les conviene. ¿Qué hacer
para solucionar esta situación?
Debemos educar a nuestros hijos para que realicen un buen uso de la
televisión (buen uso que sí es posible). Pero probablemente quizás
debamos empezar por "reeducarnos" nosotros mismos. Y es que a la hora
de ver la televisión, como en tantas otras cosas, el ejemplo de los
padres es importantísimo. Os proponemos algunas ideas para tratar de
liberarnos todos (padres e hijos) de la tiranía de la TV.
Es importante controlar el tiempo que dedicamos a la televisión.
Algunos autores de psicología recomiendan que los niños menores de
cuatro años no la vean, entre esa edad y los nueve años no se supere
la media hora diaria y a partir de esa edad una hora y media o dos
horas como mucho.
Se
debe planificar con antelación qué programa vamos a ver. Evitar en lo
posible el "zapping" que no permite una asimilación tranquila y
crítica de los mensajes recibidos. Es mucho mejor no encender la tele
si no hay un programa que realmente nos interese y dedicar ese tiempo
a leer, conversar o realizar una actividad en familia.
Lo fundamental es que acompañemos a nuestros hijos mientras ven la
televisión. Debemos controlar lo que ven y ayudarles a asimilarlo
de forma adecuada. Los padres deben fomentar el espíritu crítico ante
la televisión:
- Tienen que mostrar a los hijos que no todo lo que aparece en la
TV es cierto. Examinar y comentar un programa que trate de un tema
conocido en casa puede ayudar en este aspecto.
- Comparar los modelos de vida que nos propone con los modelos que
realmente nos convienen porque nos hacen más felices.
- Hacerles ver que los programas están realizados para captar
nuestra atención con un objetivo. Conocer ese objetivo y analizar si
ese objetivo coincide con nuestros intereses o si, por el contrario,
es mejor apagar la TV.
- Poner en evidencia los métodos con que tratan de engancharnos
algunos programas recurriendo a nuestra emotividad o a nuestra
curiosidad.
- Es necesario hacerles ver los mecanismos que utiliza la
publicidad para vendernos los productos que anuncia.
- El vídeo puede resultar muy útil para "repetir la jugada"
comentando con nuestros hijos alguno de los aspectos que hemos
indicado más arriba.
- No debemos prohibir tajantemente ver la televisión. Más bien
hay que razonar que no es buena en exceso y que hay otras alternativas
más interesantes y divertidas (leer, hacer deporte, jugar con los
amigos...)
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