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Celos familiares y desavenencias conyugales
María Sarrió, psicóloga del centro

 En lo que llevamos de curso un problema del Departamento Psicopedagógico detecta frecuentemente entre los alumnos son los celos hacia un hermano. Resulta habitual observar como, al nacer un hermanito, el hermano mayor se siente menos querido. Esto repercute a todos los niveles. Solemos encontrar que este problema es causa de malos comportamientos en clase y, en algunos casos, de fracaso escolar.

 ¿Por qué se produce esto? El niño que se siente menos atendido y protegido por sus padres trata de llamar la atención para compensar ese déficit. Sus métodos para llamar la atención no se limitan al mal comportamiento en clase, sino que también pueden aparecer en forma de agresividad, manifestaciones psicosomáticas (dolores de diversa localización que no corresponden a ninguna enfermedad física, etc.) e incluso enuresis o encopresis. En estos casos extremos el problema de celos suele estar asociado con otras causas que se combinan para provocar esos trastornos más graves.

 Los padres son quienes más pueden contribuir a solucionar los problemas de celos fraternales. Deben hacer sentir al niño que, a pesar de la llegada de más hermanos, él sigue siendo igual de importante. Una estrategia que puede ser útil es hacer partícipe al niño en el cuidado del nuevo hermano, esto nos da la oportunidad de expresarle lo valiosa que es su contribución. La responsabilidad provoca que el niño se sienta a gusto siendo el mayor y no experimente regresiones.

  Otro problema que tiene su raíz en la familia y que encontramos a veces al tratar algunos alumnos del Colegio es el efecto que se produce en los niños cuando sus padres tienen desavenencias conyugales. Para los niños es especialmente problemático cuando los padres no están de acuerdo en las decisiones respecto a la educación de los hijos. Los niños detectan muy pronto estos desacuerdos y se aprovechan de ellos para conseguir de los padres todos los caprichos. Esta situación en que los padres no forman "frente común" para que los hijos respeten unas normas suele conducir a problemas de comportamiento en el aula y fracaso escolar.

  Detrás de este mal comportamiento puede estar también un déficit afectivo que el niño trata de compensar captando la atención de los demás (algo similar a lo que señalamos más arriba al tratar el tema de los celos). En otras ocasiones los problemas entre los padres hacen que los hijos se vuelvan más retraídos y se encierren en sí mismos. Esta es otra manera en que puede manifestarse el sufrimiento de los niños, ya que no ven colmadas sus necesidades de cariño a causa de los problemas de convivencia en su lugar.

 
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