En el comedor
Abril 2003

Desde que este Colegio abre sus puertas cada día, a las siete
y media de la mañana, hay un montón de aspectos diferentes que a una,
como directora, no se la pueden escapar: qué hacen los niños en la
acogida matinal, en la clases, en los recreos, en el gimnasio, como
funciona el aula de informática o los laboratorios, qué salidas
formativas se están preparando, cómo van los entrenamientos deportivos
de la tarde noche y así podría seguir...
En este largo etcétera no
puedo olvidar uno de los servicios que el centro presta a las
familias, me refiero a al comedor. Son más de 160 personas las que
diariamente comen en el colegio.
Teniendo en cuenta que en
todas nuestras actividades subyace siempre una finalidad pedagógica,
no les extrañará que les diga que el servicio de comedor no está
organizado sólo para que los alumnos coman, sino para que coman bien.
Comer bien equivale,
por supuesto , a alimentarse bien. La empresa Cocinas Centrales S.A,
que se encarga de servirnos los menús, además de cumplir todos los
requisitos legales, dispone de un técnico superior en nutrición que
firma el menú, el jefe de cocina y el departamento comercial; siendo
supervisados y controlados por un médico especialista en nutrición
infantil. El diseño de las dietas se adapta a un modelo que contiene
la mayor variedad posible de alimentos, haciendo especial hincapié en
las frutas y verduras y limitando los alimentos con más valor
energético pero escaso contenido en nutrientes.
Pero comer bien significa
igualmente comer con educación, de modo que el servicio del comedor se
convierta en un aula más de aprendizaje. Catorce personas atienden a
los alumnos durante las comidas- tres turnos - y también antes y
después de las mismas.
Los profesores
saben a la perfección qué niño tiene dieta especial, a quién hay que
darle puntualmente algún medicamento, quién tiene problemas con un
determinado alimento, y que niños necesitan más ayuda ara comer.
Los hábitos de orden, limpieza
y convivencia se estimulan mediante "cuadros de honor". Se enseña a
comer de todo, a valorar la comida y a no desperdiciarla, con
alusiones a los que no tienen nada que comer, fomentando así
sentimientos de solidaridad.
El colegio no digo que se
siente orgulloso, ero si satisfecho de prestar esteservicioa tanatas
familias.
Deber de los padres es, como
en otras facetas, colabora conel colegio animando a sus hijos a que se
aprovechen , en el más amplio sentido de la palabra, de este servicio
que nuestro centro ofrece.
Mari Carmen Arellano
Directora del Colegio Espíritu
Santo
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