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  Los niños y el juego. Aportaciones del juego a la persona    

 

Quién no se ha preguntado alguna vez por qué juegan los niños o para qué lo hacen o si diferencian realidad de fantasía. Es también frecuente escuchar en las consultas a padres preocupados por creer que su hijo no entiende lo que le dicen ya que continúa con su actividad lúdica sin responderles ni referirse a lo dicho por los padres en absoluto.

Durante el juego se opera un relajamiento de las tensiones, de los conflictos de la existencia real. El juego se convierte en una valiosa actividad a nivel psicológico ya que es un momento de recuperación, un momento de libertad con respecto a las tensiones.

Las características más destacadas del juego son:

* En todo juego hay un reconocimiento de sí mismo y una exploración del mundo circundante.

*Todo jugador se ejercita y se prepara para ser mejor . Cada uno juega sus posibilidades en relación a una realidad donde él define las reglas de juego.
*El juego ofrece la oportunidad de entrar en relación real o imaginaria con el otro bajo diversas formas.
*El juego significa enfrentamiento y colaboración, antagonismo y cooperación. Gracias a la presencia del otro, del adversario se produce la socialización en el juego.
*En tal situación, el compañero se vuelve una parte de mí mismo, y es sí como yo aprendo a ponerme en el lugar del otro, con lo que puedo vislumbrarme al mismo tiempo yo y el otro
*El juego parece responder a condiciones educativas más profundamente que las actividades reguladas y dirigidas por la sociedad global. Cuantas más reglamentaciones, menos posibilidades para el niño de elaborar sus propias reglas.

 

El niño distingue muy bien entre la realidad del mundo y sus juegos, lo que ocurre es que toma muy en serio ese mundo fantástico porque ha volcado allí grandes afectos, está íntimamente ligado a él. Cómo es esto? Muchas emociones penosas pueden convertirse en fuente de placer al expresarse en un ámbito protegido en el que nada malo puede pasarle.

Al jugar puede hacer activo lo vivido pasivamente, lo padecido, rectificando una realidad insatisfactoria.
Se está cumpliendo además una función elaborativa al poder ligar la excitación producida por los sucesos que lo impactaron, conectándose el cese de la excitación con el dominio sobre el objeto y descargándose así la energía.
Otra de las causas del jugar es un deseo, el deseo de ser adultos. Jugando a ser mayores imitan lo que conocen de la vida de éstos, pensemos cuantas veces hemos jugado a ser médicos, futbolistas, profesoras, mamás y papás, pintores, etc

Un beneficio que se deduce entonces es que el niño al imitar va aprendiendo, interioriza roles y actitudes.  Al tomar elementos extraídos de la realidad  crea un mundo propio opuesto a la realidad y que le reporta un intenso placer.

Para concluir, vamos a intentar que nuestros niños no necesiten pedir como dice una  canción mejicana " quiero tiempo pero no tiempo apurado, tiempo de jugar que es el mejor, por favor me lo da suelto y no enjaulado adentro de un despertador".

En síntesis:

Jugar sirve para vivir en equilibrio, aprender y constituirse en un sujeto activo, capaz de crear.
Mª del Carmen López del Castillo

Maestra especialista en Ed. Física

 
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